SC GALLERY presenta “Llámalo X”, la primera exposición individual del artista Iván Floro en la galería.
La muestra reúne un conjunto de lienzos de diferentes formatos que encarnan cuerpos cargados de erotismo e intimidad desvelada, situados en el umbral de lo bello y lo terrible.
Los cuerpos oferentes de Iván Floro (Barcelona, 1993) se muestran ante nuestros ojos rotundamente: son espacios de la Metamodernidad de estos inicios del siglo XXI, y resultan tan cercanos, tan reconocibles, tan estimulantes como sus innegables referentes plásticos Egon Schiele y Lucien Freud. Expresionismo, sí, pero cargado de profundas evocaciones a la memoria de lo español tensamente pictórico, con paletadas tan brillantes como sentidas que conectan con los sueños de plasmar en el arte los deseos más escondidos del alma al modo goyesco o, simplemente, dejándose arrastrar por la impresión de una película de Tarantino.
Cuerpos oferentes que son expresiones de un gusto estético situado más allá de la alegoría, que ejecutan con maestría la nosología de una época como la nuestra que se articula en unidades binarias, dentro/fuera, llave/puerta, sosiego/tensión, ternura/arrebato. El resultado es un ejercicio de compresión de unos cuerpos exasperados o expectantes, antes o después del sexo, estáticos o dinámicos, pletóricos de pasión por la vida o asustados por la pérdida de la llave que le impide regresar al núcleo originario; un ejercicio de comprensión realizado por la fecunda imaginación de un pintor que sabe extraer sentimientos de la libido a la medida de lo bello.
El juicio de lo bello al que aspira el hombre y la mujer de nuestros días surge en esta pintura como una respuesta al comportamiento humano dominado por el temperamento que marca el erotismo y la intimidad desvelados, la sensación de vivir un desastre o la cercanía al horror. Un arte que le acerca a lo que una vez dijo Friedrich Nietzsche en el intempestivo Crepúsculo de los ídolos, al vanidoso odio de nuestra especie por todo lo
que le rebaja, vejez, fatiga, enfermedad, agotamiento, manifestaciones mórbidas; es decir a todo lo que lleva su malestar al límite de lo que se puede permitir.
En suma, al valorar el arte de Iván Floro, queda manifiesto el inquietante apotegma de Rilke: “lo bello no es sino el umbral de lo terrible”.
Almudena Blasco Vallés
Cuerpos Oferentes
(Llámalo X)








